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Cloud Party 2019, una fiesta que no te querrás perder

Por Juan José Navarro


Octubre 9, 2019


El “dorado” tecnológico que parecía ser “la Nube” se está convirtiendo en un laberinto lleno de trampas para muchas empresas. Sin embargo, bajo la promesa de un entorno más flexible y con mayor disponibilidad todos decidimos emprender el camino. Ya no hay vuelta atrás.


Según la International Data Corporation (IDC) en el 2021 solo quedarán un 50% de las infraestructuras físicas actuales mientras que el otro 50% se dividirá a partes iguales entre la Nube privada y la Nube pública.




¿Qué conclusiones podemos sacar de esos datos?

Primero, aunque a primera vista parezca una migración de servicios, lo que está ocurriendo es que las empresas crecen en la Nube, es decir, son los nuevos servicios los que nacen de forma nativa en este entorno.

Segundo, los entornos híbridos van a seguir existiendo al menos una década más, y se da por hecho que al menos durante los próximos años esto no cambiará.

Tercero, no solo se está produciendo una migración a la Nube, sino que algunos servicios que nacieron en la Nube se están migrando a entornos On-premise. Esto ocurre cuando un servicio tiene un gran éxito y los costos de mantenerlo en la Nube son mayores que tenerlos en On-premise.


Por tanto, nos encontramos el siguiente panorama. Las empresas consideran la Nube como una herramienta, no como un paso tecnológico definitivo, y se da por hecho que habrá que convivir en entornos híbridos de ida y vuelta (al menos en la próxima década). Además, aunque su utilidad está mas que demostrada debido a sus capacidades y flexibilidad en el crecimiento, también se asume una complejidad en la administración y en las políticas de seguridad.


Hasta ahora, las arquitecturas estaban protegidas con un perímetro de seguridad físico que permitía diferenciar claramente al usuario interno del usuario público. Con la Nube, ya no existen zonas seguras o inseguras: todos estamos en el mismo perímetro. De esta manera, nos enfrentamos a un doble reto, por un lado, administración segura del entorno, y por otro, control de los accesos, es decir, el “error humano” es ahora la mayor vulnerabilidad de nuestra arquitectura.


¿Cuál es el primer paso de la migración en la Nube?

Aunque siempre debió ser así, es ahora cuando toma mucho más valor el diseño de las soluciones. En esta dirección los contenedores son la herramienta perfecta para crear “microentornos” tecnológicos mucho más acotados, que permiten la creación y destrucción en pocos pasos de arquitecturas completas.


¿Qué herramientas están presentando los fabricantes de tecnología para ayudar en este proceso?

Uno de los grandes cambios que se producirá en las empresas que ofrecen productos tecnológicos (ya sean hardware, software o ambos) es la forma de licenciamiento. Se impone un sistema flexible de pago por uso, o pago fraccionado, que permita la posibilidad de mover nuestro producto de forma autónoma entre los diferentes entornos y sin mayores cargos para nuestros clientes. Por supuesto estos sistemas de licenciamiento no solo afectan al software, también deben abarcar al hardware.


¿La seguridad EN la Nube? o ¿la seguridad DE la Nube?

De momento hemos descrito un escenario bastante complejo y lleno de retos sobre lo que implica la Nube, especialmente en el tema de seguridad, pero no debemos olvidar que la Nube también nos proporciona un fantástico “paraguas” ante los nuevos tipos de ataques a través de la IA (inteligencia artificial). El músculo tecnológico de la Nube ofrece dos ventajas fundamentales: unas capacidades enormes de computación, así como el acceso instantáneo a cientos de bases de datos de ataques conocidos y día cero. Estos dos atributos cambian el modelo de seguridad ya que ahora disponemos de medidas mucho más efectivas ante ataques que hace unos años eran casi imparables (BotNets, Ransomware, DDoS, etc.)


¿Cómo debemos prepararnos para esta migración?

Las empresas que ofrecemos soluciones tecnológicas debemos asumir que los clientes se enfrentan a dos problemas. Por un lado, está el problema clásico que implica cualquier migración tecnológica, pero además aparece un nuevo escollo, los cálculos de los costes de movernos a la Nube, así como los costes de volver de la Nube. Este último punto es el gran olvidado en todos los proyectos.


¿Quiénes serán los grandes beneficiarios de estos cambios?

Sin duda alguna los clientes. Las empresas podrán ofrecer SLAs mucho más ambiciosos, así como servicios más robustos y accesibles.


¿Cuál será el siguiente paso?

Los nuevos protocolos de comunicaciones como el 5G (o el gran esperado Ipv6) ofrecerán una mayor granularidad en las comunicaciones, que permitirán servicios mucho más dedicados. En contraposición aparece “blockchain” como estructura de datos dando una increíble vuelta de tuerca a los temas de cifrado, visibilidad, confianza etc. Dos nuevos jugadores en la partida que aportaran grandes soluciones, así como grandes retos.

Desde luego, no nos podemos quejar, esto va a ser realmente divertido.




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